LLegó la fatal carestía de la vida.
Pinchó la burbuja inmobiliaria. Creimos que los productos del campo serían jauja para paliar la gasolina y el gobierno en funciones nos ha bajado de la nube.
Ni una cosa ni la otra.
Somos pobres y lo vamos a seguir siendo.
Ni bombillas que nos regalen ni promesas que nos digan.
Sólo los políticos serán ricos. Ellos se podrán ir de vacaciones a Mallorca y a donde les resulte de su conveniencia, pero los demás nos iremos a casa de quien sabe domnde
Contra la carestia de la vida
Comenzó el nuevo curso confirmando el fin del ciclo económico excepcional que durante 14 años ha permitido beneficios récord para la patronal, la banca y las multinacionales.
La crisis financiera mundial ha puesto fin al “crecimiento” y ha abierto gravísimos interrogantes sobre el futuro. El gobierno de Zapatero, arropado por la Banca y la CEOE salió al paso diciendo que “España
es diferente”. Patronal y Gobierno siguen firmes en una misma consigna:
“Nada de crear alarma”.
El mensaje del Gobierno no tiene otro propósito que tranquilizar al capital y mostrarle que el Estado hará lo que sea necesario para mantener los beneficios de la Banca, las multinacionales, inmobiliarias y constructoras. Las medidas “sociales” anunciadas no son ayudas que faciliten el acceso a la vivienda de millones jóvenes y/o trabajadores o pensionistas, sino una nueva transferencia millonaria de fondos públicos a las inmobiliarias, constructoras y especuladores para que la vivienda siga siendo un negocio redondo.
Se pinchó la burbuja inmobiliaria...Y las familias obreras cada vez peor
Los Gobiernos del PP o del PSOE han sostenido durante años el “crecimiento económico” en una vergonzosa especulación inmobiliaria que se alimentaba del endeudamiento general de las familias y las empresas y que permitió una transferencia masiva de rentas salariales hacia el capital financiero. Ahora se ha pinchado la burbuja inmobiliaria española:
conforme subían los intereses, se agotaba la capacidad de endeudamiento
de las familias y las ayudas millonarias de los fondos europeos van tocando a su fin. La deuda de los hogares hoy supera el 115%, un porcentaje que un estudio del Gobierno vasco eleva al 269%.
Pese al ejercicio de ilusionismo que hacen Zapatero y la patronal los datos de la realidad son testarudos. Por ejemplo los datos del paro en agosto fueron uno de los peores de las últimas dos décadas:
el paro subió en 57.958 personas y volvió a situar la desocupación registrada en más de dos millones.En la construcción se han destruido entre julio y agosto más de 50.000 puestos de trabajo. Y esto es el principio, pues según cálculos empresariales, por cada 100.000 viviendas menos que se construyan, 200.000 trabajadores se van a la calle.
El agujero del presupuesto familiar se ha agrandado al ritmo del Euribor, que lleva 24 meses subiendo sin parar. Tres millones de familias gastan ya 200 Euros más al mes por su casa. La economía de las familias obreras se alimentó en estos años de “vacas gordas” en el endeudamiento masivo. La deuda se fue pagando a costa de interminables horas extras, de pluriempleos, es decir de una sobreexplotación salvaje.
Mientras la economía de banqueros, constructores y multinacionales crecía la economía obrera no creció se “hinchó”. Nunca la tarta de la renta nacional ha sido tan grande y nunca, desde que se elabora la estadística,
los asalariados han tenido menos parte en ella.
En esta economía de Champions League, según Zapatero, a la precariedad generalizada y a una criminal siniestralidad sin freno ni castigo, se le añade un salario mínimo interprofesional de 571 €/mes. Un SMI que sólo está por delante del de Portugal y a años luz del resto de Europa. Baste compararlos con los 1.570 de Luxemburgo, los 1.403 de Irlanda o los 1.250 de Francia y Bélgica.
La carestía de la vida vuelve a aparecer como la expresión más sintética de la situación social que vivimos.
A las continuas alzas de precios de los productos básicos de alimentación y consumo familiar, hay que añadir las nada alentadoras subidas previstas hasta final de año: pan un 40%, carne de cerdo y harina un 30%, lácteos un 20%, huevos un 15%, carne de pollo un 11%, Butano un 5,6%. Hipotecas impagables, salarios que no llegan, cesta familiar que se dispara.. esa es la economía real de la liga en la que “jugamos” los trabajadores. Datos de una realidad que solo puede negar un Gobierno que gobierna para los ricos.
¿“Giro social” o defensa incondicional del negocio de la vivienda?
Metidos en precampaña electoral el Gobierno anda regalando promesas de “giro social”. La más reciente es el anuncio del plan Chacón-Zapatero, de “ayudas a los jóvenes” para la vivienda de alquiler. Presentan como “novedoso” un plan que es una corrección (y en varias cosas a peor) del fracasado plan de la anterior ministra, Trujillo.
El Plan presentado es un fraude porque lejos de atacar el problema esencial: el haber convertido un bien de primera necesidad, la vivienda, en fuente de enriquecimiento de unos pocos, lo que hace es poner el dinero público al servicio de preservar ese mecanismo general de robo social.
El Plan comienza por eludir una solución para los millones de familias que están estranguladas con la subida de las hipotecas; el plan excluye a todos los trabajadores con más de 30 años, a millones de trabajadores inmigrantes que viven hacinados o de pensionistas que sobreviven en condiciones vergonzosas.
Las ayudas que establece, los célebres 210 euros, están por debajo de la ayuda vigente de 240 Euros desde el 2004 o la de comunidades autónomas como Catalunya. Establecer como “gran medida” una ayuda
de 210 euros en un país donde el precio medio del alquiler en las grandes ciudades supera los 1.100 euros y 11 millones de trabajadores no llegan a 1.000 euros al mes, es un insulto a la inteligencia. Por si había dudas, el último Consejo de Ministros precisó que la ayuda de 210 euros se dará a los que tengan contrato mínimo de 6 meses, lo que suma a los excluidos a las decenas de miles de jóvenes con contratos de fin de obra, de menos de seis meses o en ETTs.
Lo realmente sustancial del plan son los incentivos a los constructores e inmobiliarias para que sigan construyendo: un IVA al 4%” reducciones al impuesto de sociedades, más escarnio de suelo público para los Paco pocero de este mundo. Y se “incentiva” la salida de viviendas vacías al mercado de alquiler protegiendo el negocio con las viviendas. Se amplía la actual ayuda de 6000 euros a los propietarios que arrienden sus pisos mientras se facilita el “desahucio exprés” acelerando los mecanismos legales para desalojos. El “giro social” en materia de vivienda no es otra cosa que una nueva transferencia millonaria de fondos públicos a los amos del negocio del ladrillo. No hay pues giro social si no comienza por la unión de los trabajadores y a la juventud para poner en pie un movimiento de lucha contra la carestía de la vida en defensa de un plan de emergencia que contemple medidas como un salario mínimo interprofesional de 1000 Euros, la congelación de las hipotecas o la Escala móvil de salarios, (aumento automático de los salarios en proporción a la subida del coste de la vida)