Mientras paseaba por el parque, un hombre vio a otro que estaba abrazado a un árbol,
con una oreja ajustada fuertemente contra el tronco.
Viendo esto, el hombre preguntó:
- Sólo por curiosidad, ¿qué está haciendo?
- Estoy escuchando la música del árbol, respondió el otro.
- Vamos, vamos. Tiene que estar bromeando.
- Por supuesto que no.
- ¿Quiere escuchar?
No pudiendo más con su curiosidad, el paseante pensó 'está bien...', así que colocó sus brazos alrededor del tronco y acercó su oreja.
En esto, va el otro, le pone un par de esposas, le quita la billetera, sus anillos, su reloj, las llaves del coche, toda la ropa y se va corriendo.
Dos horas después, otro caminante pasó cerca, vio al hombre desnudo, esposado al árbol, y le preguntó:
-¿Qué le ha pasado, hombre?
El hombre le contó la terrible historia de cómo y por qué se encontraba allí.
Cuando terminó de contarle lo sucedido, el otro movió la cabeza en señal de comprensión,caminó hasta quedar detrás de él,lo besó suavemente en la oreja y le dijo...
- Me da que hoy no es tu día, campeón...
-------------------------------------------------
Paco entra en el bar y ve a Juan al final de la barra con una sonrisa de oreja a oreja. Se acerca y le pregunta:
'¿Por qué estás tan contento, Juan?'
Ya verás, Paco, necesito contarlo... estaba calafateando mi barca, solo calafateaba mi barca y se acerca una rubia, qué rubia!,¡tetas hasta aquí!, Paco, ¡tetas hasta aquí! y me pregunta: '¿Me das un paseo en tu barca, guapo?'. 'Claro que sí, hermosa', respondí y zarpamos. Bastante lejos, paré el motor y dije: 'Nena, elige: follar o nadar'. 'Y..... no sabía nadar, Paco. ¡No sabía nadar!'
Unos días más tarde, Paco vuelve al bar y allí está Juan aún más contento que la vez anterior, riendo y cantando. Se acerca a preguntarle el porqué de tanta alegría. 'Ya verás, Paco, necesito contarlo... estaba calafateando mi barca, solo calafateaba mi barca y se acerca una pelirroja DE MIEDO, ¡Qué pelirroja, Dios bendito!, ¡tetas hasta aquí!, Paco, tetas hasta aquí! y me pregunta: '¿Me das un paseo en tu barca, guapo?'. 'Claro que sí, hermosa', respondí y zarpamos. Bastante más lejos esta vez, paré el motor y dije: 'Nena, elige: follar o nadar'. 'Y... no sabía nadar, Paco. ¡No sabía nadar!'
Al día siguiente, Paco vuelve al bar y allí está Juan llorando como una magdalena sobre un lingotazo fuerte y síntomas de que no era el primero. '¿Qué ha sucedido, Juan? ¡Cuenta!'
'Ya verás, Paco, necesito contarlo... estaba calafateando mi barca, solo calafateaba mi barca y se acerca una morenaza DE AQUÍ TE ESPERO, ¡que MORENAZA, Santo Dios Omnipotente!, ¡tetas HASTA AQUÍ!, Paco, ¡tetas HASTA AQUÍ!, ¡Se me puso más tiesa que el mango de mis remos! Y me pregunta: '¿Me das un paseo en tu barca, guapo?'. 'Claro que sí, hermosa', respondí y zarpamos. Aún más lejos esta vez. Paré el motor y dije: 'Nena, elige: follar o nadar'. Enseguida se desnudó.......... y, tío, la suya también estaba tiesa y además era tan larga como el mango de mis remos! 'Y.... yo no sé nadar, Paco. !Yo no sé nadar!